Seis claves para el bienestar

Nuestra salud es nuestro bien más preciado. No obstante, nuestras complicadas vidas impiden que podamos tener una buena salud, a pesar de que los recursos están al alcance de nuestra mano.

La lucha contra las enfermedades crónicas es cada vez más común en nuestra sociedad. Las enfermedades crónicas mortales más frecuentes en el mundo desarrollado son las enfermedades cardiovasculares (infartos y derrames cerebrales), el cáncer y la diabetes. Las enfermedades crónicas provocan alrededor del 70% de las muertes en el mundo desarrollado, y aproximadamente la mitad son evitables.

La incorporación a nuestra vida de las seis claves para el bienestar podría aumentar considerablemente la probabilidad de envejecer satisfactoriamente y sin enfermedades, y así vivir sin medicamentos ni dolores crónicos.

Los seis ingredientes necesarios para obtener el equilibrio y el bienestar en nuestras vidas son los siguientes:

1. LA SALUD EMOCIONAL

Este es probablemente el factor más importante, tal y como han confirmado numerosos estudios, existe una profunda conexión entre la mente y el cuerpo. El estrés mental y emocional juega un papel importante en el deterioro de nuestra condición física. Para entenderlo mejor, será útil conocer los dos sistemas nerviosos que controlan las funciones corporales.

El sistema nervioso PARASIMPÁTICO controla las hormonas y las sustancias químicas esenciales para el procesamiento de los nutrientes, la curación y la recuperación, así como las funciones de desintoxicación de la digestión.

El sistema nervioso SIMPÁTICO es responsable de nuestra “lucha o huida”, mecanismo que, entre otras cosas, aumenta los niveles de producción de adrenalina, acelera el corazón y oprime los vasos sanguíneos de modo que podamos estar mejor preparados para reaccionar físicamente ante un peligro inminente o situación estresante. Este estrés puede ser emocional, mental o físico.

Cuando atravesamos una situación de estrés, el sistema simpático se activa y provoca la desactivación del sistema parasimpático. Los periodos de estrés prolongados pueden crear un desequilibrio en los niveles hormonales, una absorción de nutrientes inadecuada y el malfuncionamiento de los mecanismos de cicatrización y regeneración.

En el ámbito emocional se ha demostrado que la preocupación, el estrés, la depresión y la ira aumentan el riesgo a sufrir enfermedades cardiovasculares y derrames cerebrales hasta el 50%. Este dato ilustra la importancia del control de los pensamientos y las emociones. Tener una perspectiva más positiva de los acontecimientos puede ayudar a remodelar el mecanismo interno de tal manera que haya un equilibrio entre los dos sistemas.

Y si atendemos a la biomecánica o la fisiología, una de las mejores maneras de garantizar un óptimo funcionamiento del sistema nervioso nos lleva a la segunda clave para alcanzar el bienestar…

2. ALINEACIÓN DE LA COLUMNA VERTEBRAL. FUNCIÓN DEL SISTEMA NERVIOSO

Desde el punto de vista mecánico, los pequeños desplazamientos de las vértebras pueden ocurrir como resultado directo de una mala postura, un traumatismo o el movimiento repetitivo de la articulación afectada, o también indirectamente, por causas emocionales o químicas/toxicológicas. Cuando una o más de las 24 vértebras de la columna vertebral se desplaza, se producen varios procesos. En primer lugar, el espacio entre las vértebras que permite el paso del nervio raquídeo se reduce y puede provocar una irritación del mismo y, por lo tanto, el malfuncionamiento de la parte del cuerpo a la que llega. Así se crea un proceso inflamatorio que perjudica aún más el funcionamiento del nervio afectado.

Una vértebra desplazada también pierde su movilidad normal y, si no se trata, puede derivar en el proceso conocido como la osteoartrosis. Este proceso comienza con una degeneración gradual del material del disco intervertebral y con el tiempo puede dar lugar a formaciones de crecimiento óseo llamados osteofitos. En casos severos y en periodos de al menos 30 años, puede ocurrir una desintegración completa del disco intervertebral, provocando la fusión de una vértebra con otra. Este es un problema muy grave, puesto que no solo pone en peligro la movilidad de la zona afectada, sino que también deriva en una alteración significativa del funcionamiento de los nervios raquídeos asociados.

Los impulsos del sistema nervioso se transmiten en el cuerpo hacia y desde el cerebro a través de la médula espinal y los nervios raquídeos. Los nervios raquídeos son extensiones de la médula espinal que transcurren entre cada una de las vértebras de la columna. Cada nervio raquídeo se encarga de llegar a una parte específica del cuerpo. La ubicación y el nivel de irritación de un nervio raquídeo determinará qué órganos o tejidos se verán afectados negativamente. La irritación de los nervios raquídeos no siempre provoca dolor, sin embargo sí supone la limitación de las funciones de los tejidos y órganos implicados.

La irritación de los nervios raquídeos no solo puede conducir a síntomas físicos como el dolor, sensación de hormigueo, pérdida de la percepción sensorial y atrofia muscular; también se pueden experimentar otros síntomas, como afecciones digestivas, respiratorias o cardiovasculares, por no hablar de la disminución general de energía y vitalidad.

3. SUEÑO

Los científicos se han esforzado mucho para concebir los beneficios del sueño. En estudios con humanos y animales, han descubierto que el sueño juega un papel decisivo en el sistema inmunitario, el metabolismo, la memoria, el aprendizaje, la regeneración del celular y del sistema nervioso, así como otras funciones vitales. Aunque la cantidad de sueño necesaria varía en dependencia de cada persona, la idea más extendida indica que es importante disfrutar de al menos siete horas de sueño cada noche.

La falta de sueño deteriora los procesos cognitivos y la memoria, disminuye el rendimiento y el estado de alerta, debilita el sistema inmune y, en última instancia, altera todas las funciones fisiológicas del organismo.

Los trastornos crónicos del sueño pueden resultar en una disfunción endocrina, que sabemos que está ligada a nuestro estado emocional, causando ansiedad y depresión. Estos procesos obligan a que el sistema nervioso simpático permanezca activo, reprimiendo al sistema nervioso parasimpático, responsable de la absorción de nutrientes y del mantenimiento de un sistema inmunológico saludable.

4. MANTENERSE HIDRATADO

El agua constituye dos tercios de la masa corporal. Después del aire, es el elemento más necesario para nuestra supervivencia. Precisamos agua para la eliminación de toxinas y deshechos a través del sistema digestivo, el sistema linfático, el hígado, los riñones y las glándulas sudoríparas. Y también para activar el metabolismo, proporcionar oxígeno a las células y mejorar la calidad de la piel.

La escasez de agua en el organismo puede causar un tono muscular deficiente, problemas digestivos, dolores musculares y retención de líquidos.

La cantidad de agua que elimina el cuerpo diariamente está entre uno y tres litros, es decir, de cuatro a doce vasos de agua.

El Departamento de Control de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE.UU. recomienda que las mujeres beban once vasos de agua al día y los hombres dieciséis. Parte del consumo diario de agua también puede proceder de alimentos y zumos. Una porción de brócoli o espinacas, una taza de arroz, una manzana o una pera proporcionan al cuerpo de aproximadamente 300 ml de agua.

Así pues, mantenerse hidratado no es tan difícil como uno podría pensar. Uno o dos vasos más de lo que normalmente ingerimos por los alimentos y los líquidos sería suficiente.

La sed es un buen indicador de las primeras etapas de la deshidratación y, por lo tanto, se debe beber cuando se tiene sed.

Dos indicadores de una deshidratación avanzada son los dolores de cabeza y la orina de color oscuro.

En la selección de la fuente de líquidos, el agua filtrada (o agua embotellada, preferiblemente en una botella de vidrio, con bajo contenido de minerales) es la mejor opción, puesto que no contiene cloro ni fluoruro.

5. EL EJERCICIO, EL ESTIRAMIENTO Y LA RESPIRACIÓN

Otro de los requisitos para garantizar una salud óptima es hacer suficiente ejercicio. Esto incluye entrenamiento cardiovascular, ejercicios de fortalecimiento muscular, estiramientos y buena respiración.

Se sabe que el ejercicio cardiovascular es necesario para disfrutar de una buena salud cardíaca y circulatoria, previniendo la hipertensión y otras enfermedades circulatorias.

Los ejercicios de fortalecimiento muscular aumentan la masa muscular y ósea, mejorando la fuerza y el equilibrio y evitando la osteoporosis. El entrenamiento con pesas debe realizarse comenzando con poco peso y aumentándolo gradualmente con la supervisión de un entrenador personal o un profesional sanitario. El pilates también es un buen ejercicio de fortalecimiento muscular, particularmente para la zona abdominal. Es recomendable dejar un día de descanso entre las sesiones para que los músculos se recuperen adecuadamente.

El estiramiento, como con el yoga, es importante para la circulación y el equilibrio. Mantiene las articulaciones flexibles, mejora la circulación y disminuye el estrés.

La respiración profunda y pausada también es un gran reductor del estrés y mejora la circulación.

6. NUTRICIÓN

Todos hemos oído la expresión “eres lo que comes”. Hay mucho de verdad en esta frase. Nuestra dieta no solo influye en gran medida en cómo nos sentimos, sino que innumerables estudios científicos han demostrado la relación existente entre los alimentos que consumimos o dejamos de consumir y algunos problemas de salud, tales como accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas, cáncer, tensión arterial alta, etc.

¿Qué alimentos debemos comer para obtener los máximos beneficios en nuestra la salud? La opinión generalmente aceptada es que una dieta mediterránea bien equilibrada es una buena opción, puesto que es rica en frutas y verduras, hidratos de carbono complejos (como el arroz de grano entero) y relativamente baja en proteínas cárnicas y grasas saturadas.

Para entender mejor cómo la nutrición puede jugar un papel clave en nuestra salud, es necesario examinar algunos de los componentes importantes de ciertos alimentos que han demostrado clínicamente que cuentan con propiedades curativas.

Los antioxidantes, por ejemplo, que encontramos en frutas y verduras, ayudan a nuestro cuerpo a protegerse de los radicales libres. (Un radical libre es una molécula inestable que se crea durante el metabolismo celular normal. Los radicales libres se pueden acumular en las células y causar daños a otras moléculas como el ADN, lípidos y proteínas, lo que podría aumentar el riesgo de padecer cáncer y otras enfermedades.)

El equilibrio de minerales esenciales, electrolitos, ácidos grasos omega 3 y omega 6 facilita la adecuada proporción de las hormonas que regulan la respuesta inflamatoria. Los alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 son el aceite de semilla de lino, pescados de agua fría y nueces. Los alimentos ricos en ácidos grasos omega 6 son los granos, la mayoría de los aceites procedentes de plantas y vegetales de hoja verde.

Otro componente importante que se encuentra en algunos alimentos como el salvado, judías, bayas, cereales integrales, vegetales de hoja verde y frutos secos es la fibra. La fibra, el agente limpiador más importante aparte del agua, ayuda al cuerpo a procesar los nutrientes, absorber los antioxidantes y es uno de los factores más importantes para la salud de colon.

En resumen, cada individuo elige cómo vivir su vida. Para gozar de un buen estado de salud es necesario atender a cada una de las seis claves para el bienestar mencionadas anteriormente. Si obviáramos tan solo una de ellas supondría la diferencia entre existir simplemente o vivir la vida con energía y vitalidad plenas. Por otro lado, uno puede vivir como la mayoría de la gente en el mundo desarrollado y aumentar considerablemente las posibilidades de sumarse a las estadísticas de mortalidad por enfermedad crónica. ¿No nos debemos a nosotros mismos intentar ser lo mejor posible?